Una vitalogía de sensaciones como la que produce la observación subjetiva de la obra de Verónica Romero permanece en el subconsciente mucho tiempo. Además. si se observa sólo uno de sus cuadros durante un lapso adecuado, el cambio de conciencia que se experimenta es siempre en la dirección del sobrecogimiento. Los acontecimientos empiezan a desarrollarse a tal velocidad que es dificil no perder comba en el diálogo que se produce con lo observado.

Verónica habla de la ciudad en su pintura como del caldo de cultivo para el hecho mental. Cada objeto presente en la realidad urbana, animado o inerte, afecta radicalmenle a la existencia de los demás. Le Corbusier decla que "La arqurtectura es el juego maestro correcto y magnifico de los volúmenes reunidos a la luz". De la misma manera, los estímulos que producen las relaciones entre las normas, las texturas, los tonos, las profundidades (los matices en definitiva) de las imágenes que propone Verónica son tremendamente emocionantes.

La palabra clave es "relaciones". Nada en el discurso pictórico de la artista se entendería sin su contexto. Nunca deja de sorprender la carga de sensaciones que se agolpan en el cerebro y que son la traducción científica de la exacta ubicación de una superficie respecto a una línea. Ninguna masa es nada sin la panicipación de ladas las demás fuerzas del lienzo. Y lodos los cuadros de Verónica Romero crean una duda interesante acerca de su pasado y de las consecuencias de su existencia.

Pablo González-Bootello. Arquitecto.

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